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En la red, al rey mato
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Permítaseme, para empezar, un acceso optimista. Poco común en mí pero ¡qué caray!, la ocasión lo merece.
De sobra es conocido el, ya, tópico de que el nacionalismo, se cura viajando -nunca antes en la historia se había viajado tanto y a la vista está cómo estamos-; es posible también dar un nuevo sentido a la ecuación afirmando que el nacionalismo se entiende viajando, y leyendo afirman otros. Pero indagar en este camino no haría si no abocarnos a un callejón sin salida, a una repetición de fórmulas obsoletas que nada aportan más allá de un debate estéril por repetitivo y de la satisfacción que provoca el inmovilismo en mentes no adaptadas a los nuevos tiempos.
El nuevo concepto de web 2.0 y en particular los blogs son un camino idóneo para la definitiva superación de la endogamia nacionalista y su pretesión de ocultación de la realidad y creación de ciudadanos sumisos y acríticos .
La red hoy -al menos en las democracias liberales- es ingobernable, libérrima y ecléctica -por lo pronto y a pesar de enconados esfuerzos en sentido contrario- y, lo más importante, está al alcance y el servicio de cualquiera. Esto permite un acercamiento sencillo, poco apasionado a visiones e informaciones restringidas en los cauces, hasta hace poco normales, de adquisición de conocimientos.
La historia a la carta que tanto tienta a los salvadores de almas, o la pretensión de educar ciudadanos aborregados bien pudiera acabar siendo un esfuerzo vano, improductivo.
No hay más que acercarse a un buscador de blogs tras cualquier decisión polémica de nuestros amados gobernantes para ver como el adagio inventado por Cervantes y puesto en boca de Sancho Panza: “Debajo de mi manto, al rey mato” se ha adaptado a los tiempos para transformar mi manto en una vasta red y limitar así la influencia de la propaganda real.
Claro está que no todo es válido, una parte importante de los contenidos podrían pasar por la clásica desinformación o por simple conocimiento inútil pero al poder ejercer uno mismo de censor y creador de la información, los efectos perversos de la propaganda son fácilmente soslayables. Mi experiencia personal me asegura que la comunicación es fluida y bidireccional y el enriquecimiento personal imponderable. Apuesto a que más de un sospechoso habitual de mi blog puede decir lo mismo.
A poco que nos dejemos llevar la superación de viejos tópicos y futuros abusos está asegurada.

Sip, peero cuantos de los paisanos rurales tienen acceso a la red? a un ordenador personal? cuántos de ellos saben si acaso usar un teclado? cuántos incluso están interesados en saber, confrontar, analizar, comprender más?
Y cuántos más por el contrario desean escuchar lo q desean escuchar, no conocen otro medio que la radio, la prensa y la tele. Y cuántos en esta situación captan de un sólo diario y una sola emisora, y además viven felices y contentos?
¿A cuánta gente y colectivos se le puede hacer este cutreanálisis en nuestro país?
Me parece que el futuro es prometedor pero el presente, y sobre todo algunos presentes más que otros, se van a quedar como están, van a desaparecer o tardarán mucho en evolucionar.
Un saludo y felicidades, es bastante atractiva la revista. Diseño y contenidos.
“Sip, peero cuantos de los paisanos rurales tienen acceso a la red? a un ordenador personal? cuántos de ellos saben si acaso usar un teclado? cuántos incluso están interesados en saber, confrontar, analizar, comprender más?”
Eso es como cuando en los pueblos no sabían leer. Tenía la consecuencia de que solo el cura leía la Biblia e interpretaba lo que fuera. La gente termina rebelándose, como sabemos, y al igual que el analfabetismo desaparece, el informático también: es más fácil que aprender a leer.
Pero gente que no contraste, no lea, no busque alternativas de informacion pasará siempre. Y pasa en los blogs: ¿cuántos de los visitantes leen y cuantos participan de la conversación? ¿Cuántos navegadores, proporcionalmente, aportan contenido? Supongo que serán más que antes porque la tecnología lo permite, pero sigue siendo la minoría los que escriben y la mayoría los que leen.
[…] con lo apuntado en mi anterior entrada divaguemos por un instante sobre uno de los temas más complejos y con mayor número de intereses […]