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Los Toros
Por mucho que uno intente aislarse de determinado tipo de noticias, es imposible no acabar enterándote. Todo empezó hace unos días cuando, tranquilamente en una terraza, junto a unos compañeros de trabajo, surgió el tema de la reaparición del torero José Tomás. Y se armó la gorda.
Les pondré en antecedentes. En mi familia existe una tradición taurina importante, más acusada en la figura de mi progenitora. Mi abuela adora la copla. Mi madre los toros. A ellas no les cabe en la cabeza que no soporte ni una cosa ni la otra y que encima no me guste el jamón. Cuando era pequeñita, me sentaban entre ellas en el sofá frente al televisor a la hora de la merienda para ver la corrida y me explicaban con entusiasmo cada detalle de la (matanza) fiesta. “El toro es malo, hay que matarlo. El jamón es bueno, hay que comerlo”
Pero nada. Atónitas contemplaban como quitaba el jamón serrano del bocadillo y me comía sólo el pan con tomate. Horrorizadas veían como lloraba cada vez que el picador hincaba con saña la puya en el sangrante lomo del fiero animal, al ver como le clavaban las banderillas, como le gritaba al toro que se estuviese quieto o la terminación en gancho de las varas metálicas le desgarraría más y sería peor. Aterrorizadas presenciaron como, por vez primera ante tal espectáculo, reí y aplaudí eufórica cuando un toro le dio un revolcón a un torero así que tuvieron que asumir que su hija o su nieta respectivamente, jamás entendería (esa tortura) ese arte(?) Lo achacaron a un problema genético y respetaron que no quisiera ir a la plaza ni ver TVE cuando retransmitiesen las (masacres) ferias.
Hoy en día soy consciente de que prohibiendo las corridas de toros sólo se consigue llenar la plaza (el efecto rebote de toda imposición). Procuro no opinar nunca sobre este tema porque me tachan de radical y quizá sea así aunque yo no estoy de acuerdo. Acepto que es algo íntimamente ligado a la cultura de este país. Soy la primera que ha disfrutado en fiestas de pueblos con los recortadores en las vaquillas, que se pega el madrugón para ver las carreras delante de los astados en los San Fermines. Pero qué quieren que les diga, de ahí a disfrutar con la lenta agonía de un animal…
Aunque sea una niñería, permítamenlo: ¿Es necesario matarlos? Que sí, que mejor me callo. Vaya a ser que diga algo que pueda considerarse una falta de respeto. Qué suerte tengo de no ser un toro.

Se recuerda a los autores que pueden indicar al webmaster de guardia
la categoría en la que quieren que aparezcan sus artículos. De lo contrario esa decisión será del webmaster.
Al toro.
pd: también se recuerda a los autores que pueden solicitar las claves para subir ellos mismos los artículos…
Sr webmaster de guardia:
Podría también recomendar el uso de algún tipo de contrato de cesión de derechos.
Yo no voy a decir cual
Comprendo que no te gusten los toros.
Comprendo, menos, que no te guste el jamón.
Aplaudo que no optes por prohibir.
Creo que en dos de las tres cosas no coincidimos y te aprecio por ello.
Respeto tu posición, aunque discrepo con ella.
Al toro (o la vaca) se le mata porque está destinado al consumo humano. Esta muerte puede ser con dolor o sin dolor, eso está claro. También esta claro que si eres vaca pasarás tu vida en un angosto establo comiendo para engordar.
Si eres toro de lidia vivirás en amplias dehesas con individuos de tu misma especie.
¿Qué es más cruel? ¿Vivir dignamente y morir sufriendo o vivir enjaulado y morir sin padecer?
Bueno BarbaRoja, esque si me sacas el tema de la crueldad en las granjas sí que me explayo y no paro. Lo anoto para la próxima
Srta. Tam, hay temas que no puedo tratar con según que gente, algunos amigos muy amigos, ya que, no solo levantan ampollas en unos y otros, sino que, a veces, incluso las crean, las alimentan y las ulceran.
He tenido que aguantar que me llamen muchas cosas porque no me gusten los toros, porque no pueda comprender cómo hay gente que disfruta viéndolos, mi padre incluido. Y yo no sé como hacerles entender que mi ¿problema? es básicamente una cruel empatía.
Uno de esos abrazos de tornillo para usted.
Eso eso sacar el tema del sufrimiento de las granjas, jejeje, que nos entretengamos un rato, largo.
Comprendo las cosas de los toros de la autora, ahora lo que no me llega el discernimento es lo del jamón, eso no puede ser, imposible. Seguro que es una mentira piadosa para darnos a entender que está loca de verdad, y que por tanto tampoco hay que hacerla mucho caso respecto a los toros, si no no se comprende. A no ser que el jamón fuera cocido, de blanco o yo qué sé…
En cuanto a los toros efectivamente el quid de la cuestión está en la muerte, que no en el resto de actividades taurinas, aunq todavía se puede discutir más o menos objetivamente sobre el tema.
Yo me aventuraría a decir que sin muerte el genuino toreo español se habría acabado. Pq en esencia el mataor no es más que eso, un mataor de toros, que desde el principio marea con el capote, endereza al toro con la muleta y lo coloca en su sitio para morir, yo creo que de una de las formas más dignas y limpias que se puede contemplar. Al menos si lo comparamos con las escabechinas de trastienda que se hacen a muchos cerdos en las matanzas tradicionales.
Y es que de eso se trata, de matar a un toro de una forma estética, limpia, artística, etc. Toreo a pié o la navarra.
Y suscribo lo de la vida del toro. Ya quisieran los toros de carne o de leche vivir como lo hacen los de lidia, si pudieran hablar que nos dirían…
Un saludo respetuoso para la autora, aunq eso del jamón…
A ver Winimu, aclárate hombre: o me llamas “loca que no hay que hacerle caso” o me envías “un saludo respetuoso” pero las dos cosas a la vez… ¡jajaja!
Se entiende lo primero como jocosidad y lo segundo como complemento serio. Es que eso del jamón hija mía, clama al cielo. Sin duda gran acompañante para ir a comer a un boda de esta tierra mía donde de primero embutidos ibéricos y de segundo tostón es norma sacrosanta.
Yo te entiendo por completo, y además me enciendo, no lo puedo evitar. De hecho me ciego ante lo que supondría prohibirlos, y sí, los prohibiría. Con muerte y sin ella. Más allá de la muerte está la falta de respeto de hacer de la misma un espectáculo, y el espectáculo seguiría ahí sin muerte. Está el decidir por su vida, el asegurar que se extinguirían de no vivir para eso, porque hemos aceptado como norma que un animal que no nos sea útil se va a extinguir.
Es un problema que viene de tan lejos que da vértigo…
No veremos el día en que dejemos de ponernos por encima (muy erróneamente), pero ocurrirá, estoy convencida