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La tele que me crió

No, no soy hermanastro de Ruth, pero si que vi televisión que marcó mi infancia. Ahora, las plataformas audiovisuales colaborativas en Internet me recuerdan esos momentos que pasé sintonizando los canales, foráneos y nacionales.

Ojo, la mayoría de los enlaces son a vídeos.

El programa que más me marcó fue la Bola de cristal. Iba a casa de mi abuelo Santiago todos los sábados a leer cuentos y, cuando terminaba -y, aunque no hubiera terminado, siempre afirmaba haber acabado la lectura- veía la Bola. Yo era muy pequeño, la Bola me acompañó de los cuatro a los ocho años, pero siempre me fascinaron los Electroduendes, Pablo Carbonell y Pedro Reyes, Gurruchaga… y descubrí el amor. Un amor platónico hacia Alaska que siempre me ha acompañado.

Los vídeos musicales y las actuaciones de Loquillo, el Último de la fila, Decibelios, Toreros Muertos, Orquesta Mondragón, los Nikis… me generaron interés por la música.

Aunque engañase a mi abuelo sobre si había terminado de leer, después de que acabase el programa, volvía a coger un libro. La casa de mi abuelo tenía cientos de libros fascinantes. Siempre me encantó. Después de ver el librovisor quería leer (para no ser como otros -sic-).

En esa misma casa viví dos momentos traumáticos delante de un televisor: la cornada que acabó con la vida de Paquirri y la escena del corte del ojo de Un perro andaluz. No recuerdo si vi la película entera o vi sólo esa escena. Pero me marcó profundamente: jamás he podido ponerme lentillas y despertó mi interés por Luis Buñuel.

Orden especial me enseñó que un catalán de verdad no puede ser del Real Madrid, qué hacer con el macho ibérico para que sea útil a la sociedad, cómo tratar a algunos diseñadores y arquitectos… Indulgencia plenaria a quienes vimos todos los capítulos… siempre que cumplamos las condiciones de rigor.

Me hice mayor atrincherado tras una muralla de libros y, acompañado por Eduardo Pérez, soriano de Deza y Sergio -Leone- Royo, me convertí en irredento seguidor de Dragó. Todos los domingos veíamos Negro sobre blanco y los lunes comentábamos el programa. De este modo conocí a Alejandro Jodorowsky (II, III, IV y V), Jorge Verstrynge (II, III y IV), Alfonso Rojo, Raimon Panikkar, Leopoldo María Panero

Ahora apenas veo televisión. Todo, todo, todo está en los libros… y/o en Youtube.


4 Comentarios a “La tele que me crió”

  1. Ruth |

    No seremos hermanastros, pero podríamos serlo.

    A mí me daba pavor Kiko Veneno cantando “Patapalo”.

  2. zalakain |

    Ahora sé por qué durante un tiempo me dio por decir que era del Real Madrid … no era enajenación, era autoliberación

  3. La tele que me enseñó (divirtiéndome) « Generación Red |

    […] mi la tele ni me parió ni me crió. Creo que tampoco me ha enseñado mucho. Eso si, me ha divertido […]

  4. Libres y buenos « Generación Red |

    […] mi artículo del 29 de junio comentando que prefiero un libro o Youtube (obviamente, me refería a Internet en general) que ver […]

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