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Vaya rollo de empresas
No está de más que nuestras empresas de vez en cuando se lleven varapalos. Escucho con cierta frecuencia la dificultad para conseguir profesionales con determinada cualificación. Antes había colas para pedir trabajo. Ahora, aunque lejos todavía del pleno empleo, la situación ha cambiado.
Así que ahora las empresas tienen que hacerse atractivas. Quién nos lo iba a decir. Tienen que aplicarse gruesas capas de maquillaje. Ahora cuando vas a una entrevista, puedes manejar información oficial y extraoficial. Puedes echar un vistazo en esa hermosa web 1.0 de diseño y donde el mundo es de color de rosa. Pero también puedes echar un vistazo en trabajobasura.com.
Pero aún cabe un escenario más delicado: que las personas no quieran trabajar en esas aburridas empresas que conocieron por sus padres y sus madres. Porque en casa contaban esas cosas que en la calle quizá se decían con la boca más pequeña. Así que ahora tenemos personas que pueden pasar de incorporarse a esos lugares donde “te ganarás el pan con el sudor de tu frente”.
Las comunidades –sobre todo online– generadas desde abajo son motivo de análisis. Consultad, por ejemplo, trabajos de Eric Von Hippel o Howard Rheingold. Son organizaciones eficientes y, además, la gente parece involucrada. ¿Qué tienen que las personas se apuntan porque sí? Sin mediar recompensas económicas, las personas deciden dedicarle tiempo a algo que, claro que sí, puede acabar como un producto económico. Ahí es nada. Y encima con la bendición del beta permanente, esto es, con el sello real de la mejora continua que tantas empresas persiguen.
Por eso las empresas necesitan refundarse. Necesitan hacerse más humanas, más amigables, más normales. Necesitan renunciar al poder que hasta ahora han manejado. Y me temo que no va a ser fácil. Las empresas son aburridas, no atraen, no son lugares para reír y pasarlo bien.
Por eso las personas que se mueven en torno al software libre han sido y siguen siendo un referente. Quizá porque parten de la pasión. Parten de un cierto concepto de ética hacker. Y esta ética quizá lo sea en tanto que se ha construido por contraposición al modelo ofical de empresa. Así que no va a ser fácil ver pasión dentro de las empresas. Al menos de las empresas que conocemos en esta parte del sur de Islandia. ¿Empresas? Vaya rollo.

Cuando he hecho una entrevista de trabajo siempre me he fijado en la gente que había trabajando.
Si sonreían, me podía interesar trabajar ahí. Si no sonreían, no me interesa esa empresa.
Ahora, con clientes y proveedores, también me fijo en la sonrisa de sus trabajadores, como un dato fundamental de esa empresa. Pero no soy tan exigente como si fuese a trabajar ahí
Pues no es mal criterio el de las sonrisas. Ayer coincidí con una antigua compañera de trabajo que es de las que transmitía de forma constante un estado de ánimo positivo. Impagable.
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