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Los fans, ese invento del maligno
La combinación de televisión, fans e Internet está resultando mucho más explosiva de lo que nunca llegamos a imaginar. Hasta ahora, la única noticia que teníamos de los fans era a través de los impersonales índices de audiencia. Sabíamos que existían, pero no se les tenía en cuenta para nada.
La proliferación de los blogs y páginas personales, el P2P y el cada vez mayor acceso a Internet de la comunidad de telespectadores ha dado armas a un colectivo que siempre se definió como pasivo y apático.
El fenómeno de la participación de los fans, que apenas acaba de empezar, ya lleva de cabeza a las productoras y a las cadenas de televisión, poco dotados para las relaciones humanas. Las presiones, las sugerencias, las críticas, los boicots…, están siendo recibidos por el medio televisivo con preocupación porque no saben cómo tratar a esta comunidad, cohesionada como pocas, y que lucha para que se hagan realidad sus preferencias televisivas. Las cadenas saben que no se debe morder la mano que te da de comer pero hay decisiones que deben tomar a diario y que, a veces, no son bien recibidas por los grupos de televidentes que, cada vez más, fiscalizan e intentan controlar los destinos de los personajes de sus series favoritas.
Salvaron Jericho e hicieron todo lo posible por salvar a Verónica Mars. Se revelan por la aparición de personajes femeninos en Sobrenatural y la cadena se justifica como puede, intentando convencerles de la idoneidad de la decisión. Los productores de House han introducido cambios en la cuarta temporada de la serie pero supeditan esos cambios, y lo dicen explícitamente, a la reacción de los fans, asumiendo que si no gustan tendrán que volver a la vieja fórmula. La cancelación de Las chicas Gilmore ha dado alas a los seguidores, que inundan de guiones la red para que la cadena escoja las tramas que prefiera y continúe con la serie.
Los fans se están convirtiendo en una migraña para los altos ejecutivos de las cadenas, que intentan estar a buenas con un colectivo exigente, implacable e inflexible. Un grupo de gente que sabe lo que quiere y hace todo lo posible por conseguirlo. Nada que ver con la típica imagen de alguien abúlico, amarrado a un mando a distancia. Claro que estaría bien que todas esas energías se encauzasen hacia luchas más nobles o más justas, pero al menos se mueven, y eso ya es una novedad.

¿No parece como si la rebelión de las masas estuviese llegando a la tv?