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Adiós muchachos.Aquí estamos… -A Bergman y Antonioni-
No es la primera vez. Ya antes se han vivido funestas rachas que en pocos días se llevan a grandes personajes del cine. Así se va escribiendo la Historia. Lo grave será el día en que ya no mueran geniales cineastas. Sería interesante saber cuál fue el primero de los autores o intérpretes destacados que falleció desde la aparición del cinematógrafo en 1895. Tan interesante como anecdótico. Van cayendo año tras año. Bergman y Antonioni en prácticamente 24 horas es un duro golpe.
No es la primera vez. Ya antes se han vivido funestas rachas que en pocos días se llevan a grandes personajes del cine. Así se va escribiendo la Historia. Lo grave será el día en que ya no mueran geniales cineastas. Sería interesante saber cuál fue el primero de los autores o intérpretes destacados que falleció desde la aparición del cinematógrafo en 1895. Tan interesante como anecdótico. Van cayendo año tras año. Bergman y Antonioni en prácticamente 24 horas es un duro golpe.
Se harán estos días homenajes, se escribirán panegíricos, las televisiones emitirán ciclos retrospectivos. Yo mismo, esta mañana gozando del tiempo libre he sacado dos cintas de VHS para ver “La vergüenza”, del director sueco y “El eclipse” del italiano. Qué fuerza tienen aún hoy ambas historias, ambos relatos. Hasta esta casual sincronia en su muerte, nunca me había parado a comparar sus estilos, ni como analista, ni profesor, ni historiador. Tampoco a eso dedicare este artículo. Habría sin embargo mucho que decir y tal vez lo haga pasado ya el oportunismo de estos días. Estéticas diversas, muy marcadas. Uno al estilo escandinavo, por un lado cercano a Dreyer -frio , austero, seco-, pero mucho más humano que su antecesor y vecino. El otro, más ligado a las vanguardias, a la representación arquitectonica racionalista, siempre preocupado por el espacio y la composición. En fin, he dicho que no profundizaría en este aspecto.
Cualquier libro, enciclo o wikipedia darán mejor que yo los datos de su biofilmografía. Lo recomiendo a quien tenga un mínimo de interés. Ver las obras de estos dos enormes artistas es otro consejo, sabiendo que no se enfrentará el espectador o espectadora a convencionales estructuras narrativas ni a ritmos tradicionales. Basta dejarse llevar sin prejuicio y sin esperar nada en concreto ni en ningun momento dado. Ver, ir sumergiéndose, empaparse de Liv Ullmann y de Monica Vitti y de sus duras miradas, tan tiernas como definitivas en su firmeza. “La Vitti” y “La Ullmann”, como se las conocía en la España de hace unos años.
¿Para qué escribo entonces sobre dos de mis más admirados cineastas, en toda la amplitud de la palabra? Para dar una clave importante a quien ahora quiera interesarse por ellos. Es siempre positivo leer y descubrir la importancia que han tenido en el enriquecimiento del lenguaje audiovisual con sus estilos y aportaciones. Sin embargo, como espectador que gusta de disfrutar de una buena película, lo que yo aquí y ahora aconsejo es el ver sus obras. Sin prisas, sentarse en las butacas del cineclub que lo posibilite, o en el cómodo sillón del salón privado y disfrutar del placer no fácil de contemplar “Los comulgantes“, “Desierto rojo“, “Persona” (¡qué maravilla!), “Blow Up“, “El rostro“, “El eclipse“, etc., etc., etc. Si es eso lo que aquí se han dejado, qué mejor homenaje que revivirlo y gozarlo. Es difícil por deformación profesional no comentar secuencias concretas de cada una de estas obras maestras, sus planos, sus giros y recursos. Me he comprometido. Respetare el luto sin análisis personales.
Me resisto a acabar sin antes mostrar mi rotundo desacuerdo con quienes defienden que con la muerte de Don Michelangelo Antonioni y Don Ingmar Bergman se han ido los dos últimos grandes y personales directores del cine europeo. Son y somos muchos los que de ellos hemos aprendido. De su innovación y de su libertad de estilo y narrativa. Hoy se puede afirmar que existen a este lado del Atlántico numerosos directores, guionistas e intérpretes que aseguran un futuro de alto nivel y calidad. Hablo de Kusturica, Medem, Kaurismaki, Jeunet, Von Trier, Vinterberg, Moretti, Greenaway, Leconte, Akin, Boyle y tantos, tantos otros talentos consagrados y por descubrir.
Un saludo a estos dos amigos que me hubiera gustado conocer personalmente. A punto estuve de hacerlo una vez con Ingmar. Lástima.

Buena crónica y buen post sobre estos dos gran cineastas. A mí particularmente me encantaba Bergman, su ‘Flauta Mágica’, y luego creo que escribió un libro - algo autobiográfico - con este mismo nombre. Este extremo no lo sé con certeza.
El mundo interior del sueco, personalmente, era algo complicado de descifrar pero como bien dices estos días lo son para recordar y para ir algún videoclub y alquilar cualquier de sus películas. Yo recomienda esta porque es la que mejor representa su rico mundo y vivencias.
Linkas a su biografía que hay que conocer.
Saludos
Hola Diego, soy Luis. Comparto tus gustos. No te equivocas respecto a que publicase sus memorias, hace ya mucho de esto. Mi padre me las regalo cuando era crio por mi pesadez y vocación. Pero el titulo no es la Flauta sino la “Linterna Mágica”, muy agradable de leer y donde te das cuenta de la riqueza de la personalidad y de las mil cosas que hizo nuestro querido Bergman. Que larga filmografía para poder elegir… Hay tiempo para ir viendo cosas.
Un saludo