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Una de piratas
Uscoques. Usco ¿qués?. Yo también tuve que ir a buscarlo. Y como en mi periplo sudamericano voy ligero de equipaje, quiero decir sin libros, lo busqué en la red. Lo más interesante estaba en artículos cerrados a cal y canto y en exclusiva para personal de pago o miembro de facultades norteamericanas. Por suerte tengo la contraseña de un amigo y pude colarme.
Uskoks. La palabra en antiguo croata significa algo así como “refugiado que viene del otro lado de la frontera.” Y la frontera era la nueva entre el Sacro Imperio Romano y el Imperio Otomano. Los refugiados eran, en su mayoría, croatas católicos que huían de Bosnia y Herzagovina por parte de los Turcos. Desterritorializaciones del siglo XVI.
El Emperador decidió aprovechar a estos Uscoques, y al resentimiento que todo refugiado lleva en el alma, para hacerle la vida difícil a los súbditos del Sultán. Así que había bandas de Uscoques que hacían una especie de guerrilla contra los otomanos.
Muchos uscoques se refugiaron en Senj, en la actual Croacia, en la costa Dálmata, Mar Adriático. Si miran en el mapa, que también me he robado, verán que toda esa zona se compone de pequeñas islas y canales marítimos. Aquí se ve más de cerca. Eso era genial para los Uscoques, porque por tierra estaban protegidos por bosques muy densos que no permitían el paso a la caballería ni a la artillería. Por mar, los grandes barcos no podían llegar y descargar ejército alguno. Su posición, en aquella época era invulnerable.
Se suponía que los uscoques debían recibir una subvención anual del emperador que les diera para vivir. Pero, con las guerras que ya tenía en sus manos Fernando, nacido en Alcalá de Henares y hermano de nuestro propio Carlos I, esa subvención no llegaba. Así que decidieron dedicarse a la piratería, para la que usaban barcos pequeños, a remo y vela, de poco calado y muy rápidos. Además, atacaban de noche e, incluso, cuando había mal tiempo.
Primero atacaban sólo barcos turcos. Los turcos protestaban ante, y amenazaban al, embajador veneciano en Constantinopla, ya que se suponía que los venecianos eran los jefes en el Adriático y era cosa suya lo de mantener esa parte del Mediterráneo libre de piratas. Los barcos de la Serenísima, sin embargo, no podían hacer nada para detener a los uscoques, así que el embajador veneciano en la corte del emperador se quejaba ante él. Al emperador le convenían, así que no se hacía nada.
O no se hizo nada hasta que en el siglo XVII, se dio una guerra entre Austria y Venecia por culpa de los uscoques y el subsiguiente tratado de paz convino en volverlos a deportar, esta vez al interior de croacia, donde se mezclaron con la población y desaparecieron como grupo.
¿Y a qué viene este rollo, y además contado de manera tan esquemática?, se preguntarán ustedes. Pues bien. La cuestión es que el otro día estaba yo pensando en que tratos como el del gobierno de Chile con Microsoft, tratos de favor como los que recibe la SGAE del gobierno español (los cánones, etc.), todas las medidas que los gobiernos y de muchas multinacionales toman y promueven para apropiarse de internet…¿no nos desterritorializan? ¿No nos arrinconan y nos roban las libertades que, entre millones de usuarios, hemos creado? ¿No es la reterritorialización de la red por parte de grupos y gobiernos temerosos de la libertad algo que nos deja, por ponerlo así, en la bahía de Senj? ¿No vemos cómo, lentamente, mientras nos bajamos películas, música, documentos, información, mientras nos resistimos a que la red sea territorializada a favor de unos cuantos, nos van calificando como piratas? ¿No nos estaremos convirtiendo en Uscoques?
Bueno, sólo era eso. Ya se me pasó la fiebre. ¡Ah!, otra cosa: si nos llaman piratas, sus campañas tienen éxito entre la opinión pública no-internetera porque la palabra está sobrecodificada. ¿Qué tal si nos empezamos a llamar Uscoques? Tendrían que explicar toda la historia de los susodichos… sería un rollo. No, seguirían llamándonos piratas.
Pero por lo menos tendríamos un nombre interesante.

