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Reflexiones de un liberal… a veces (1): Pensar la política
Los autores que escriben directamente desde la tribuna reconocible de una escuela política me desagradan: porque suenan a púlpito, mitin o escuela… Del mismo modo, me aburren los escritores directamente políticos: Rawls es un pelmazo, como Marx y todos los filósofos de la política. La política es el destino en la reflexión de un hombre, pero no debe ser el único destino, y cuando lo es, tengo por seguro que ése tal sabe mucho de filosofía, pero no sabe nada de la vida… es decir, de la política.
Caer en las redes del liberalismo es, para mí, un acto de lógica y vitalidad. Lo que no es liberalismo, es mera piedad y miedo a la vida. Cuando quise darme cuenta, resulta que me había hecho liberal. Me bastó lanzar el dardo de la palabra y construir una vida, pesara a quien pesara, y resulta que me hice liberal. ¿Que porqué les cuento todo esto? Muy sencillo: para ratificar mi idea de que la teoría política es siempre antes pathos que razón, intuición que principio. Pero es siempre, al final, inteligencia del mundo. Porque
“si admitimos la oposición entre razón y pasión o entre razón y voluntad, nosotros, los liberales, estaremos incurriendo en una petición de principio en contra de nosotros mismos” (R. Rorty, Contingencia, ironía y solidaridad)
Creo que cualquiera que le haya tomado el gusto a la libertad y que sienta una profunda alergia por la piedad y el paternalismo, termina convirtiéndose en un liberal… y lo que es mejor, termina teniendo una vida que contar. Por eso me molestan los autores que no escriben, sino que se adscriben a ideas que rezongar. Del mismo modo, mis suspicacia frente a esa tendencia tan humana de pensar en grupo (Baudelaire dixit) me llevó al liberalismo casi por una autoafirmación suicida, que consiste en separarse de la manada inteligente para tratar de ser uno mismo y con ello comprar todas las papeletas para que la manada sospeche de ti. Al menos quien se separa de la manada tiene la certeza de que el que muere es uno mismo y no otro; por el contrario, quien se encierra cómodamente en la manada, no muere él mismo, sino sólo una parte de ese gran cuerpo que es la masificación del alma. En cierto sentido, no hay diferencia alguna entre los grupos políticos y las arcaicas hordas recolectoras.
En cambio, nosotros, los liberales, nosotros, los individuos, formamos un conjunto de lo más pintoresco, porque nos une nuestro gusto por la libertad y la individualidad; nos une nuestra tendencia a hacer de nuestra capa un sayo; nos une nuestro instinto de defender nuestra libertad incluso frente a nuestros compañeros de ideología.
Naturalmente, qué sea el liberalismo es un misterio; los sabios lo intentan dilucidar inútilmente. La política o tiene que ver con la existencia o es un mareo de ideas, un balbuceo académico, un malabarismo teórico de afectos e intereses. Por eso, el liberalismo que yo practico es más que política e ideología; es siempre un camino indirecto al que me lleva la vida, porque el liberalismo es la capacidad de cada hombre para construir su entera biografía desde la libertad.
Dicho queda.
Blog de este autor: CriSishoy

En ese difícil y duro camino nos hallamos, amigo mío.
Un abrazo.
Pues en él nos encontraremos, con certeza -si es que ya no nos hemos encontrado.
Un abrazo.