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Sobre Ramón Sangüesa
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Sus artículos
Tecnomanía, tecnofilia, tecnofobia y otros trastos
Las imágenes mediáticas sobre la última epidemia de compra frenética, la del telefonillo Apple iPhone, nos mostraron multitudes acampadas ante los Apple Stores de medio mundo como fans a la caza y captura de entradas para un megaconcierto de rock.
Dejemos aparte el espectáculo, la publicidad, la creación de clientes-fan, el papel de Apple en la cultura de masas o, pura y simplemente, la alienación más rampante. Alguien lo estará analizando por ahí. A mí, en cambio, me llama la atención cómo se trata el concepto “tecnología” en los relatos periodísticos. He espigado algunas expresiones calificando a los fans de Apple como “aficionados a la tecnología”, “tecnófilos”, “tecnomaníacos”, “fans de la tecnología” y, mi favorita, “tecnólogos”(!). Según esta última acepción, me compro un BMW y ya soy …¡ingeniero automovílistico!
La inteligencia de nuestro mercado de trabajo o The Wisdom of the Brick
La “sabiduría de las masas” es un buen par de gafas conceptuales para observar las realidades colectivas de casi todo tipo. James Surowiecki en su librito del mismo título aportó muchos casos y anécdotas de la economía y la psicología que revelaban una pauta general. En dos palabras: miles de individuos, comportándose como individuos, acaban coordinándose sin comunicarse y eso lleva a que, colectivamente hagan mejores predicciones y tomen mejores decisiones. Es más, las masas resultan mejores que los comités de sabios, las comisiones de expertos o los gurús y variados consejeros aúlicos contratados por los sucesivos gobiernos para crear visiones, documentos y planes estratégicos. ¿Qué va uno a decir de semejante canto a la participación democrática? Pues que fantástico; que me lo he creído siempre y que agradezco la batería de argumentos que proporciona el libro. Y ahora me pongo las gafas de Surowiecki.
