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Las andanzas de
nuestros colaboradores
por la blogosfera
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Cada mes un riguroso
informe de tendencias. El
futuro está aquí.
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elecciones usa
Crónicas escritas a 300
metros de la Casa Blanca
y una firma de lujo para
seguir la campaña más
emocionante.
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Todos nuestros bloggers
en un portal feevy. Con
feevy ya nada será igual
en la blogosfera.
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Librerías libres
En estos días de verano, mucha gente conocida suele preguntarme si me aburro con tantas vacaciones y, con cierta resignación, les tengo que contestar que me faltan horas y que, aunque no dedico ni un segundo a labores docentes, me considero afortunado al poder exprimir cada día en su totalidad…
El fin del absurdo y la muerte de los absurdos (por la libertad de emitir)
Es una de las más raras materias que puede encontrarse de entre las buenas intenciones que suele defender el común: el hecho incomprensible e inexplicable de que todo el mundo acepta que debe haber libertad para abrir un periódico, que el periódico pueda publicar toda la publicidad que le dé la gana sin restricción de páginas; el hecho de que ninguna radio tenga limitaciones en el tiempo que dedica a la publicidad y la contradicción de que nada de eso es válido para la televisión. Más me asombra que todo eso no conduzca a motines ni algaradas: nunca veremos a los actores defendiendo que haya más sitios donde puedan hacer su trabajo.
¿Somos nosotros los que no nos enteramos?
No es nada nuevo hablar de la web del Congreso, de su gemela (más divertida y sorprendente) y de los parches que van saltando a la palestra estos últimos días. Nuestros administradores, dirigentes, representantes, hombres y mujeres de confianza parecen no estar hechos de la misma pasta que los que andamos por las aceras. No coge por sorpresa lo de la web; una más, dicen por las salas y fumaderos asépticos. ¿Dónde viven nuestros gestores? No es por lo del café ni por lo del sueldo base más complementos de los funcionarios del grupo C, no es tampoco por la última factura del portal del Congreso, no es por la próxima revisión y contrataque al tema de las patentes, no es por los ríos de trípticos, pantallas de plasma conteniendo marketing público -más que nunca-, no es por los cientos de congresos y jornadas inauguradas y clausuradas a golpe de mejillón, gamba y botella de agua ¿Por qué es? ¿por qué tiene ése de la acera y aquella de la tienda la sensación de que somos diferentes? Por favor, que no le dé a nuestros guías por instalar una Agencia de Planificación Central, que nos hartaríamos de comer paraguas igual que nuestros vecinos muertos de hambre con esos zapatitos de tacón que les hacemos llegar en aviones (esto es demagogia, por supuesto).
Me fio o no me fio
Muchas veces me he preguntado como hacíamos cuando no existían los teléfonos móviles. ¿Cómo hacíamos para quedar con los amigos? ¿Qué ocurría cuando se averiaba el coche? ¿Qué hacíamos cuando veíamos que no éramos capaces de llegar a una reunión a tiempo?
¿Y cuando no había Internet?
Yo creo que ya no me acuerdo cuando no había Internet. No me acuerdo cuando no había correo electrónico. No me acuerdo cuando no existía Google.
